Por Joseph Caceres
Hasta hace poco exponentes del dembow, hip hop y el reggaetĂłn hecho en Republica Dominicana, recibĂan crĂticas y ataques por el hecho de que algunos de ellos hacĂan alusiĂłn al consumo de estupefacientes en los temas musicales ue interpretan y graban.
Algunos de ellos tomaron conciencia y optemperaron al reclamo, y
decidieron "limpiar" las letras de sus canciones.
En gran medida estimulados por el hecho de que ello les permitirĂa
accesar a los principales premios.
Un tema con una lĂrica sucia no podĂa en modo alguno ser considerado
como canción del año, porque ello se entiende enviaba un mal mensaje a la juventud consumidora de esas expresiones.
Se consiguiĂł en base a consejos, persuaciĂłn, que se mejoraran las
letras de los intérpretes urbanos.
Pero ahora lo que se ha puesto de moda es la salsa.
Es la mĂşsica que domina los barrios, los lugares de bebida y los
ambientes de bailes populares.
Resulta, empero, curioso que algunos de los exponentes del género
están grabando temas alusivos a las drogas, al tráfico de estupefacientes, y hasta elogiando a los carteles colombianos que controlan la actividad. Están incluyendo frases claras donde dicen que negocian y consumen drogas, aunque algunos lo hacen en forma meas sutil.
Es decir, los urbanos se controlaron, y los de la salsa de ahora se han descarrilado.
Con ello buscan "montarse" en el lenguaje de la juventud de los barrios que está en vicios, procurando con ello una codificaciĂłn que les permita "sintonĂa" y "aceptaciĂłn".
Y esto es una barbaridad, una perversidad, que al igual que como se
hizo con los urbanos, se debe enfrentar.
Ya que no hay una entidad ni autoridad que pueda detener esa afrenta, los periodistas y el premio debemos ser excluyentes con aquellos que se dedican a promover y a exaltar los vicios.
¡Cero nominaciones y premios para ellos!
No tenemos por qué premiar la delincuencia.